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¿Quién es la mataviejitas? Conoce la verdadera historia de una de la asesina más prolífica de México.

Historias de terror reales: Los crímenes de “La Mataviejitas”

Entre 2003 y 2006 ocurrieron una serie de asesinatos que conmocionaron a la Ciudad de México. Alrededor de cuarenta mujeres de la tercera edad fueron asesinadas entre esos años y, aunque al principio no se creía que los asesinatos estuvieran conectados, en abril del 2005 la Procuraduría capitalina realizaba l a búsqueda de un asesino serial que mataba mujeres mayores.

La policía difundió retratos hablados los cuales condujeron a la elaboración de un busto de arcilla. Las autoridades creían que se trataba de un travesti o un transexual, ya que algunas mujeres que no fueron asesinadas dieron una descripción física de una persona tosca y de espalda ancha.

El 25 de enero de 2006 se dio a conocer que gracias a una denuncia ciudadana se logró la detención de una mujer identificada como Juana Barraza Samperio, a quien los medios habían apodado como “La Mataviejitas”.

Las investigaciones

La policía capitalina había detenido a algunos sospechosos por los asesinatos de las mujeres de la tercera edad. La primera sospechosa, Aracely Vázquez, fue detenida el 1 de abril del 2004. Aunque la Procuraduría buscó vincular a Aracely con los homicidios, después de su detención los homicidios continuaron por lo que liberaron a la mujer.

Tiempo después se logró la detención de Mario Tablas. Sin embargo, el sospechoso confesó que cometió sólo uno de los homicidios, y que la víctima era su madrina. Debido a que el número de asesinatos iba en aumento, la policía capitalina implementó un operativo en parques y jardines de la Ciudad de México.

La última víctima

Ana María Alfaro fue asesinada en  su domicilio el 26 de enero del 2006 por una mujer que, con documentos falsos, prometía dar apoyos económicos a personas de la tercera edad. La mujer estranguló a Ana María con la ayuda de un estetoscopio. La razón para asesinarla: ser una persona mayor.

Con lo que no contaba “La Mataviejitas” es que Ana María sería su última víctima, ya que ella no vivía sola como el resto. Ana María le rentaba a José Joel López un cuarto en su casa para ayudarse con los gastos.

La detención de Juana Barraza

Cuando Juana Barraza escapaba del lugar del homicidio, se cruzó con el inquilino de Ana María. Al ingresar al domicilio, el joven de 25 años encontró a la mujer muerta, por lo que dio aviso a la policía. Tras una breve persecución, la policía logró atrapar a Juana Barraza a unas cuantas cuadras del domicilio de Ana María. Una vez en custodia, José Joel la identificó como la mujer que salió del domicilio de Ana María.

A pesar de que la fiscalía la acusó de cuarenta homicidios, sólo pudieron vincularla con diecisiete de ellos. Después de varios meses de audiencias, el juzgado 67 penal del reclusorio femenil de Santa Martha Acatitla condenó a 759 años de prisión a Juana Barraza.

La Dama del Silencio

A los 30 años, Juana Barraza comenzó su carrera como profesional de la lucha libre, en donde se hizo llamar “La Dama del Silencio”. Se dice que Barraza eligió el nombre por ser creyente del culto a “La Santa Muerte”.

“La Dama del Silencio” subía al ring con un traje rosa, la cintura fajada con un amplio cinturón de cuero blanco, y los brazos adornados con brazaletes de latón, una botas blancas con franjas oscuras, y un antifaz que asemejaba una gran mariposa negra.

Después de una pelea en la que sufrió una lesión en la columna, Juana Barraza decidió retirarse del cuadrilátero. Sin embargo, continuó en el mundo de la lucha libre como promotora. “Yo traía a mi cargo a setenta luchadores”, dijo en alguna de sus entrevistas

Juana Barraza ha dicho que ella es inocente de todos los cargos que se le han imputado. Ella asegura que el único homicidio que cometió fue el de Ana María y sostiene que fue un accidente.

Barraza nunca mostró arrepentimiento por sus actos. Cuando se le interrogó por qué había asesinado a las ancianas, su respuesta fue: “Yo odiaba a las señoras porque mi mamá me maltrataba, me pegaba, siempre me maldecía y me regaló con un señor grande”. Afirma que ella se sentía muy contenta con su vida y que de lo único que se arrepiente es de no poder estar con su familia.

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